Sacar partido a las compras locales

A mucha gente la perspectiva de hacer compras en un lugar nuevo le hace sentir un cosquilleo y le falta tiempo para sacar la tarjeta de crédito. Ya sea un comprador entusiasta o más bien prudente, está información le ayudará a encontrar los mejores productos y las gangas mientras disfruta de un intercambio de casas.

Los mercados son una gran fuente de productos artesanales y especialidades locales, y un maravilloso sabor de la vida local. Las vistas, los olores y el bullicio de un mercado son únicos de cada lugar visitado. Los que están fuera de los centros de la ciudad suelen ser los mejores (y a los que acuden los habitantes). En ellos encontrará mejores souvenirs que en otros más turísticos, y a menudo los precios y la calidad también serán mejores.

Si tiene la oportunidad de conocer a la familia de intercambio y que les ofrecen llevarles a hacer compras, ¡acepte su oferta! Tendrá una visión más personal de lo que merece la pena comprar y aprenderá mucho sobre la historia mediante las tiendas y los productos.

Estos son algunos trucos para sacar el mejor partido a su visita de mercados locales.

1. Llévese dinero en efectivo

En la mayoría de los mercados no aceptan las tarjetas de crédito y debe llevar dinero en efectivo para no dejar pasar una buena ocasión. De hecho, llévese algo más de lo que piensa gastar (a no ser que tenga un presupuesto apretado) porque pueden surgir sorpresas (sin perder de vista su cartera, puesto que a los carteristas les gustan los mercados animados).

2. Infórmese acerca de las costumbres locales con respecto al regateo

En algunos países, los vendedores no esperan que el precio anunciado sea el precio pagado: ¡el regateo es una parte divertida de la transacción! No se preocupe si es un poco tímido, con la práctica va siendo más fácil. Fíjese un precio de más o menos la mitad del indicado. El vendedor pondrá cara de horror y anunciará un nuevo precio a mitad de camino entre los dos. Un precio en ese entorno le hará sentir que la negociación ha sido buena y, si se lo está pasando en grande, puede continuar regateando. Sin embargo, recuerde que esta costumbre no se aplica en todos los países y es mejor que lo compruebe antes.

3. Compre sólo lo que se pueda llevar

Las compañías aéreas tienen cada día más restricciones con respecto a las maletas facturadas y los equipajes de mano. Si las supera, puede terminar pagando un precio extra y echar por tierra todos sus esfuerzos de búsqueda de gangas.

4. Compre sólo lo que está autorizado en el país de destino al que viaja

Cuando llegamos a Nueva Zelanda tuvimos que declarar todos los productos a base de plantas y animales porque tienen una política muy estricta en cuanto a lo que está autorizado o prohibido en su país. En caso de duda, es mejor declararlo.

5. Haga compras éticas

No compre nada que pueda proceder de una especie protegida o haber dañado el medio ambiente. No sólo se lo podrían confiscar los servicios de aduana sino que estará ayudando el comercio ilegal con productos como el marfil o los productos procedentes de animales en peligro.